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Cine como reflexión y acto político

Jorane Castro y Robert Bonomo. Foto Daniel Guilllamet
Jorane Castro y Robert Bonomo. Foto Daniel Guilllamet

 La paraense Jorane Castro y el argentino Robert Bonomo, directores de los dos últimos largos del FAM, Para ter onde ir y Miss, participaron de una charla con el público este domingo sobre cuestiones creativas, estéticas y políticas que envuelven sus películas y producciones de sus países.

 Estos fueron los primeros largos de los dos directores. Bonomo tenía una trayectoria previa como director de videoclips y en la publicidad. Jorane consideró que es importante realizar ejercicios previos, como cortos, antes del primer largo: “Un largo es una ruptura de barreras, a mí lo que me quedó fueron los ejercicios de reflexión de lenguaje, durante el guion, en el rodaje, en el montaje y edición de sonido. Fue un ejercicio fabuloso, de nunca más pensar el cine de la misma forma”. En el caso de Para ter onde ir, dijo haber optado por una narrativa más larga para el roadmovie en el Amazonas, que tuvo dificuldades extras como pocos equipamientos y necesidad de formar equipo.

 Delante de la cantidad y velocidad con que producimos imágenes para los más variados vehículos y medios sociales, lo que ella propone es la reflexión sobre cine contemporáneo, tanto que incluye un plano secuencia de 9 minutos en la película. “¿Cuál es la función de la cantidad de imágenes que estamos produciendo? Estamos generando una sociedad diferente, una de las hipótesis es parar el tiempo para ver y pensar”, reflexionó.

 Para Bonomo, las nuevas generaciones están más interesadas en la técnica que en las historias: "Hay muchos canales de difusión y pocos mensajes con contenido. En este mundo híbrido de tecnologías y mensajes, aún no sabemos lo que va a suceder con ese contenido”. Lo que mueve a un realizador, para él, es la necesidad de contar una historia propia que tenga interés para ser traducida al cine. En el caso Miss, él partió de una historia real sobre un hombre que desea entrar para los libros de récords. “El protagonista no es un actor profesional, descubrí este personaje, investigué sobre su vida, e inspirado en sus sentimientos escribí el guion. Es una ficción pero que pasa en su vida real”.

 Jorane recordó que este es un momento de gran diversidad de miradas en el cine brasileño, pero nuestras producciones corren peligro. “Hoy estamos en riesgo por causa de políticas desastrosas para destruir todo lo que fue construido en los últimos 18 años. Existe una política pública para reducir espacios de reflexión de la sociedad, que antes eran incentivados. Queremos festivales, queremos filmar, queremos TV pública, para que nuestra sociedad sea más justa, y el audiovisual estaba ayudando a que eso suceda”.

 Ella también criticó el hecho de hablar de cine regional y aquel producido en el eje Rio-San Pablo, y es importante nacionalizar el cine brasileño. En este punto, Robert observó que en Argentina existe un “capitalcentrismo” bastante marcado. “Allá no hay provincias tan fuertes como acá, lo interesante de un cine nacional o regional es la diferencia de voces. Hay diferentes visiones, sensibilidades y realidades para contar una historia, sea un cine más documental, en las historias de suburbio, o en un cine un poco más industrial, lo que importa es la ideología, los puntos de vista, como mostrar el entorno, esa es la riqueza”.

 El 22º Florianópolis Audiovisual Mercosur tiene el auspicio del Funcultural, Fundación Catarinense de Cultura, Secretaría de Estado de Turismo, Cultura y Deportes, Gobierno del Estado de Santa Catarina, del Banco Regional de Desarrollo del Extremo Sur - BRDE -, Fondo Sectorial del Audiovisual - FSA -, Agencia Nacional de Cine - Ancine - , con apoyo de la Secretaría de Cultura y Arte de la Universidad Federal de Santa Catarina y realización de la Asociación Cultural Panvision, Muringa Producciones Audiovisuales, Ministerio de Cultura y Gobierno Federal

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