Entrevistas

El teatro de la vida de Severo Cruz

Marco Martins, Severo Cruz y Kátia Klock - foto Daniel Guilhamet
Marco Martins, Severo Cruz y Kátia Klock - foto Daniel Guilhamet

Los cineastas catarinenses Kátia Klock y Marco Martins presentaron la película Severo, Severino, que cuenta la trayectoria del actor y cantante Severo Cruz, 71 años, carioca que vive en Florianópolis desde mediados de 1970, el sábado a la noche, último día de la Muestra Cortos Catarinense del 22º Florianópolis Audiovisual Mercosur.

En la entrevista abajo, hablan sobre cómo descubrieron Severo vivendo en un coche, en la Lagoa da Conceição, hace cuatro años, y cómo el show que resolvieron producir para ayudarlo fue el punto de partida para la película:

Pregunta – ¿Es la primera vez que dirigen juntos?
Kátia Klock –
No, dirigimos juntos A educação e o mosca morta, hace unos ocho años, para una serie llamada Somos um só, de la TV Cultura de San Pablo.
Marco Martins – Yo hice parte de ficción y Kátia hizo la parte documental.

Pregunta – ¿Y cómo fue que se reunieron después de ese tiempo para hacer este proyecto de Severo?
Marco –
Empieza con la propia historia de Severo, que estaba viviendo en la Lagoa da Conceição, al lado del Casarão, dentro de un coche. Y es un hombre que nosotros conocíamos, habíamos trabajado juntos, tanto Kátia como yo. Nos dimos cuenta de la situación de Severo y ahí partió la idea de empezar a registrar la vida de él, tanto la parte profesional, las presentaciones que él continúa haciendo, como esa vida mundana de Severo.
Kátia – Ese fue el disparador. Nuestra productora quedaba al lado de la Plaza de la Lagoa, y yo pasaba todos los días a la hora de almorzar y veía a Severo viviendo dentro de un auto. Eran dos coches en verdad, tenía un Gol blanco, donde dormía, y un Uno que lo llevaba por donde el andaba. Había perdido la casa donde vivía en un incendio en la Costa da Lagoa y estaba todo mal de la columna, queriendo ayuda. Decía que estaba necesitando hacer un show, motivarse, y de ahí le produjimos un show en el Casarão da Lagoa. Y empezamos a registrar. Fue exactamente hace cuatro años, en julio de 2014. En agosto hicimos el show. De ahí surgió el proyecto, la vida de él daría un largometraje, pero decidimos formatear el corto. Él quería mucho volver a Río (de Janeiro), hacía más de 20 años que no iba para allá.

Pregunta – ¿Y cómo produjeron esa parte de Río de Janeiro que tiene la película?
Kátia –
Ganamos un concurso de Cine 2016 y conseguimos viabilizar ese viaje con Severo, a comienzos de 2017. Y ahí fuimos a ver aquel material que habíamos grabado, con otra cámara, en otra situación, no sabiendo para donde iríamos a llevarla (la película). Proyectamos lo que hicimos en Río y seleccionamos lo que precisábamos. Lo escuchamos nuevamente, cuando él ya estaba viviendo en una república de estudiantes. Y siempre cuidando mucho, porque hay un lado humano muy fuerte. Severo es una figura intensa.

Pregunta – ¿Y cómo fue esa vuelta de él a Río?
Marco –
Fue sorprendente, de verdad. Nos imaginábamos que Severo llegaría a Río y se pondría súper feliz, exaltado, y en realidad fue todo lo contrario, hubo un ajuste de cuentas de Severo con su propio pasado. Una cosa que él había guardado en el corazón durante mucho tiempo, una relación complicada con la madrasta (que le pegaba a él y a su hermano, le prohibía cantar), un pasado triste que se despertó en el momento que llegamos a la casa donde se crió, en el Morro do Pinto, al lado del Morro da Providência, un lugar también en el cual se vive hoy una tensión continua por causa del tráfico de drogas. Y fue curioso, porque estabámos filmando y al lado teníamos unos tipos con fusil y revólver en la mano diciendo que solo podíamos apuntar la cámara para otra dirección. Entonces había un código que era preciso respetar, y Severo salió del coche como si estuviera en el Río de 1950. Y cuando llegamos a la casa tuvo ese viaje en el tiempo que está muy presente en la película. Y también en Río es el momento que cierra la película, el ápice, cuando el canta en Rueda de Samba del Trabajador, en que él muestra para qué vino.
Kátia – Fue todo muy intenso. Entramos sin saber donde iría terminar. Y él Tampoco. Creo que todo el mundo se transformó. Fue un proceso terapéutico.

Pregunta – ¿Y qué le pareció a él el resultado de la película?
Kátia –
Casi se infartó (risas). Hicimos un preestreno en la Lagoa, en Sol da Terra, en febrero, y fue fuerte. Él no esperaba, estaba pidiendo para le mostremos un pedacito y nosotros la reteníamos. Teníamos mucho material para un corto y mucha cosa que no podíamos poner, porque tendríamos que profundizar mucho. Lo complicado fue hacer con que la película no se volviese apelativa, y sí mostrar la vida del artista, del hombre que pasó por todo aquello. Y la vida de él es un teatro. Pero necesitábamos trabajar con las emociones sin volver eso una tragedia.
Marco – Hasta porque, cuando uno le preguntaba: Severo, ¿cómo sería la película de tu vida? Él respondía que sería una película para arriba, con el lado bueno. Y la película tiene ese lado bueno, es bien como Severino, esa cosa bipolar. Él es eso. Él está ahí en el escenrio, súper intenso, hasta se olvida del bastón, y después está destruido, con dolor
Kátia – Él cura sus dolores así. Quien canta consigue.

El 22º Florianópolis Audiovisual Mercosur tiene el patrocinio del Funcultural, Fundación Catarinense de Cultura, Secretaria del Estado de Turismo, Cultura y Deportes, Gobierno del Estado de Santa Catarina, del Banco Regional del Desarrollo del Extremo Sur – BRDE - , Fondo Sectorial del Audiovisual – FSA -, Agencia Nacional de Cinema - Ancine - , con apoyo de la Secretaria de Cultura y Arte de la Universidad Federal de Santa Catarina y realización Asociación Cultura Panvision, Muringa Producción Audiovisual, Ministerio de Cultura y Gobierno Federal.

 

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